¿Cómo era la sociedad de Esparta?

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LA OTRA GRAN POLIS GRIEGA DE ÉPOCA arcaica es Esparta, situada al sur del Peloponeso. En no pocos aspectos, representa una excepción en la norma de las costumbres y las tradiciones griegas, en particular, por el fuerte sentido colectivista: en Esparta el ciudadano no es libre, sino que está completamente supeditado a los intereses de la comunidad.

La sociedad espartana se estructura desde sus orígenes en tres clases rígidamente separadas: los espartiatas (también conocidos como homoioi, los iguales, descendientes directos de los conquistadores dorios que fundaron Esparta a finales del siglo xi a.C.), los periecos (campesinos, comerciantes y artesanos libres pero que no gozaban de derechos políticos) y los hilotas (siervos, descendientes de la población autóctona conquistada).

La sociedad se articula en torno a un rígido régimen aristocrático-militar, con dos reyes al frente de la ciudad, lo que se conoce como diarquía.

La tradición atribuye el ordenamiento político

La tradición atribuye el ordenamiento político y social de Esparta a Licurgo (x-vn a.C.), su principal legislador. Siempre según la leyenda, la constitución política que se le atribuye -conocida como la Gran Retra— le fue sugerida tras una consulta al oráculo de Delfos.

Las principales instituciones políticas que recogía la nueva constitución eran el consejo de los ancianos, o gerusía, formado por 28 miembros y los dos reyes, la asamblea popular, o apella, y el eforato (establecido posteriormente), con la responsabilidad de ejercer un riguroso control sobre la vida de la ciudad: los cinco éforos velaban por el respeto a las tradiciones, controlaban las acciones de las magistraturas, imponían sanciones y condenaban a penas de cárcel y ejecuciones.

Se ha dicho que el sistema espartano recogía todos los modelos políticos existentes en las poleis griegas: la monarquía (por los dos reyes), la oligarquía (por la gerusía), la tiranía (por el eforato) y la democracia (por la apella).

En Esparta estaba prohibido el enriquecimiento personal y se sancionaba a quien se lucraba: las propiedades estaban bajo control de la polis. Licurgo abolió todas las monedas de oro y plata, y ordenó que hubiera solamente de hierro.

Además, la Gran Retra ordenaba también toda la vida de los ciudadanos, como bien propiedad de la polis que se les consideraba. Los hombres nacían para la guerra y para proteger a Esparta; y si un neonato era demasiado débil, era sacrificado, pues jamás conseguiría su fin.

A los siete años ya empezaba su instrucción militar, que incluía robar la comida de los hilotas o resolver las disputas con los compañeros en combates a muerte. A los veintiún años, para graduarse y convertirse en espartanos de pleno derecho, los hombres debían dar caza a un hilota demostrando así su identidad.

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