¿Cómo eran los juegos olimpicos en Grecia?

¿Cómo eran los juegos olimpicos en Grecia?

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Los ANTIGUOS JUEGOS OLÍMPICOS eran ceremonias atléticas y religiosas en las que participaban todas las poleis del mundo griego. Los juegos se desarrollaban en Olimpia (Elide, al oeste del Peloponeso), en el mayor santuario dedicado a Zeus.

Pero no solo eran las competiciones deportivas más importantes del mundo antiguo, sino que desempeñaban un rol excepcional en la construcción de la identidad y la cohesión nacional griegas, como prueba el hecho de que durante su celebración se abría un período de tregua sagrada que suspendía cualquier hostilidad entre distintas ciudades estado.

Se celebraban cada cuatro años durante el mes de julio y reunían una enorme multitud proveniente de toda la Hélade, tanto participantes como espectadores.

Su datación se la debemos al sofista Hipias de Elis, quien reunió la lista de todos los vencedores olímpicos de la carrera (la única prueba vigente desde la primera edición de los juegos). Así pues, resultando que la edición del año 400 a.C. era la número 95, se pudo reconstruir la fecha de su primera edición, que según los cálculos resultó ser en el 776 a.C.

El período arcaico se inicia con los primeros Juegos Olímpicos.

A partir del trabajo de Hipias, la datación olímpica pasó a convertirse en el sistema cronológico oficial en el mundo griego, por lo que los siglos anteriores quedaron en la nebulosa del pasado mítico. Es más, en la actualidad se considera convencionalmente que el período arcaico se inicia con los primeros Juegos Olímpicos.

La primera jornada estaba reservada a las carreras de los más jóvenes, y solo el segundo día tenía lugar la inauguración oficial de los juegos y el juramento por parte de los atletas sobre el altar de Zeus. Había pruebas atléticas (carreras, saltos de longitud y lanzamiento de disco y de jabalina), luctatorias (lucha, pugilato y pancracia, que era una especie de arte marcial mixta), hípicas (con carreras de carros) y el pentatlón, que incorporaba una carrera de velocidad, salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina, y lucha.

El quinto y último día, los vencedores desfilaban entre la multitud hasta el templo de Zeus, con una venda de lana roja en la cabeza, símbolo divino. Una vez en el santuario, recibían el codiciado premio: una corona de ramas de olivo, que les garantizaba el honor y la gloria en toda Grecia y ser tratados como héroes en su polis natal.

Pero además de la importancia religiosa y deportiva, los Juegos Olímpicos desempeñaban un papel crucial en las relaciones diplomáticas: por un lado, en ellos se encontraban representantes de las distintas ciudades estado en un ambiente de cordial competencia; y, por otro, se creaba cierta conciencia de pertenencia a una comunidad superior a la polis que hermanaba a todos los griegos.

Más allá de los juegos en honor a Zeus, también había otros muchos menos conocidos dedicados a Hera: en ellos podían participar mujeres atletas.

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