¿Cómo se desarrolló la segunda colonización de la magna Grecia?

¿Cómo se desarrolló la segunda colonización de la magna Grecia?

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UNA DE LAS GRANDES CONSULTAS que los griegos hacían al oráculo de Delfos era si tenían o no la aprobación de Apolo para emprender una aventura colonizadora. Y es que a la primera y más antigua migración de población hacia las hospitalarias costas de Asia Menor le sigue, a partir de los siglos VIH y vil a.C., un segundo éxodo desde las distintas metrópolis, incluyendo las poleis de Jonia, hacia las costas del Ponto Euxino o mar Negro y del sur de la península Itálica, y que llegó incluso a las costas del Mediterráneo occidental y del norte de Africa.

Esta segunda colonización se produce fundamentalmente por razones de necesidad: el aumento demográfico no puede ser adecuadamente sostenido por los recursos provenientes del limitado suelo cultivable de la polis donde, además, se agrava la situación de inestabilidad política y social.

La partida en busca de una colonia no era una decisión personal de hombres emprendedores, sino una resolución política del conjunto de la sociedad: había que desprenderse de parte de la ciudadanía —lo que representaba un auténtico drenaje de población- para liberar presión sobre el resto. Del mismo modo, se establecía un líder de la expedición y la decisión era sometida al juicio de los dioses.

Las colonias griegas

Las colonias, a pesar de no depender en forma alguna de sus metrópolis, compartían el mismo bagaje cultural, lingüístico, religioso e incluso, inicialmente, político. Por lo tanto, el florecimiento colonial trajo consigo la expansión de la cultura griega y el aumento del comercio de las poleis.

En el sur de Italia, las nuevas oleadas de colonos fundan varios enclaves como Reggio (hoy Reggio Calabria),

Cumas, cerca de Nápoles (considerada tradicionalmente la primera colonia griega en Italia)) y Metaponto o Taras (hoy Tarento). Con el tiempo, en estos centros se producirá un espectacular desarrollo económico, cultural y artístico, con el que las colonias itálicas llegarán a igualar o incluso superar a las ciudades originarias de la metrópolis. Buena muestra de ello es la obra de filósofos como Pitágoras, que desde Crotona extendió su escuela de pensamiento por toda la zona.

La región acabó conociéndose como Magna Grecia o Megále Helias en griego.

También la isla de Sicilia vio surgir diversas colonias griegas, como Mesina, Naxos y Siracusa, pero los antiguos no las consideraban parte de la Magna Grecia.

Vista de Cumas, que se considera la primera colonia griega en Italia.

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