Descripción sumaria de los tests.

DESCRIPCIÓN SUMARIA DE LOS TESTS

Los tests permiten la cuantificación mensual de seis sectores de la personalidad. Éstos son los siguientes:

1)            Desarrollo           y             maduración       de          la percepción.

2)            Desarrollo           y             maduración       de          las funciones corporales.

3)            Desarrollo           y             maduración       de          las relaciones interpersonales.

4)            Desarrollo           y             maduración       de          la memoria y de la imitación.

5)            Desarrollo           y             maduración       de          la manipulación de cosas.

6)            Desarrollo intelectual.

La valoración cuantitativa de los tests proporciona una serie de cocientes del desarrollo. Con ellos se traza una gráfica del desarrollo para cada periodo dado; en otras palabras, se obtiene una sección transversal de las realizaciones del infante en una etapa dada del desarrollo, relacionada con la norma y desarrollo promedio.

LUGAR QUE OCUPAN Y LIMITACIONES DE LOS TESTS EN NUESTRO PLAN DE INVESTIGACIÓN

Como se dijo anteriormente, los resultados de nuestros tests no deben considerarse como una vara de medir para la valoración o para el diagnóstico de los infantes individuales y su desarrollo.

Cuando llega el momento de enjuiciar la personalidad total de nuestros sujetos, confiamos primordialmente en la observación clínica prolongada y en los historiales de cada uno de los niños. Los tests, sin embargo, proporcionan la siguiente información adicional:

  1. Con respecto al niño como individuo, la puntuación mensual del test nos informó de si su desarrollo había progresado y cómo; de si se había detenido o retrocedido. En otras palabras, la puntuación indicó la tendencia del desarrollo, su proporción y dirección.
  2. También indicó las asimetrías en la proporción y dirección del desarrollo de los diversos sectores de la personalidad en un mismo infante.
  3. Además, el test permitió efectuar comparaciones intergrupales e intra grupales de una pluralidad de infantes. Tales comparaciones señalaron uniformidades que aparecen en las gráficas de grupos completos o de subgrupos de infantes.
  4. El test ofreció también una prueba en apoyo de nuestros hallazgos clínicos.
  5. Finalmente, las representaciones gráficas aportaron una ilustración para nuestras descripciones.

Por otra parte, el test no dio, ni podía dar, información clínica tal como la ausencia o presencia de emociones, ni sobre la naturaleza de éstas. Tampoco nos informó sobre la dinámica del impulso, sobre los estados del ánimo, ni nos reveló si el infante era aventajado o atrasado, ansioso o agresivo, vigilante o aletargado; en pocas palabras, no nos proporcionó información clínica, ni acerca de la conducta, ni nos dijo gran cosa respecto a las relaciones del objeto del niño.

Aun cuando los tests fueron indiscutiblemente útiles, la imagen que se tiene de ellos, como lo hizo notar Anna Freud en una de sus conferencias, es una imagen sin relieve, que no puede sostenerse por sus propios méritos y a la que hay que darle significación y vida mediante la imagen clínica

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