¿Por qué el amor ha dejado de importar?

¿Por qué el amor ha dejado de importar?

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¿Te has preguntado alguna vez, si en estos tiempos amamos a la persona o a la comodidad que nos ofrece? ESTO ES SIMILAR  de igual manera al trabajo o a la remuneración por el mismo a los amigos o a los beneficios que estos nos dan, igualmente pasa con las familias en estos tiempos de la era digital, se va volviendo monótona la relación con ellos, tenemos a hijos ausentes en su propia casa, debido a las redes sociales, a padres que sus hijos se les escapa de la mano, es vedad que los tiempos han cambiado y que tenemos que adaptarnos al mismo, pero también es verdad que desde siempre las personas necesitamos un poco de atención y convivencia familiar, ya que si realizamos un test a las parejas, pues nos sorprenderíamos, de los resultados, pero volviendo a la pregunta inicial, es verdad que el amor ya no importa, sino el beneficio, que somos cada día más materialistas, pues yo creo que si ahora en día no nos importa nada más que nuestro propio bienestar sino me sirve lo dejo, no estoy en contra de la tecnología pero  sí creo que deberíamos dedicar más tiempo a las personas de nuestros entorno, yo creo que igual que antes nos falta comunicación con nuestros padres entorno a las drogas, al amor estos temas siguen siendo tabú, desde tiempos antiguos hasta ahora y bien el motivo es una mezcla de muchos factores, el principal es el dinero, si aunque nos cueste creer las parejas ahora no salen por el simple hecho de que esa persona ya sea hombre o mujer te haga sentir algo, sino que pensamos que nos puede ofrecer, y hacemos hasta lo imposible por marcar estatus, es decir querer tener el último modelo de auto , el celular  más avanzado, lamentablemente estamos envueltos en una nube de capitalismo “cuanto tienes” “ cuantos vale”, ojo no es en todo los casos pero si en una mayoría, entonces el propósito de mi artículo es  buscar la manera de cambiar esta realidad, que si debemos luchar por las cosas que queremos, pero no está de más poner un poquito más de amor, a lo que hacemos, no buscar la profesión que nos deje ganancias altas sino lo que deseamos de verdad para ser profesionales que amamos lo que hacemos y que no solo lo hagamos por la remuneración, así tendremos a gente trabajando en lo que ama, pero muchos dirán en la actualidad no se puede , y no digo que no tengan razón si están en lo cierto el tiempo ha cambiado y los seres humanos, cambiamos relativamente, pero es verdad que si se hace con amor, se podría lograrlo y empezar con uno mismo, haciendo sentir a las personas de nuestro entorno que nos preocupamos por ellos, que en realidad nos importa, de vez en cuando salir de la rutina, preguntar como estas , que tal te fue que has hecho, te he extrañado, hacer sentir bien, a la pareja a los amigos a los padres, un gesto, una palabra, muchas veces no se necesita dinero para hacer feliz a alguien, para hacer sentir que somos importantes para alguien , sí que te encontraras con personas toxicas que  te pongan mal, que te hagan desconfiar, si pero de los errores se aprende, estamos en constante aprendizaje, que porque el actúa así yo también, nosotros tenemos personalidad propia ya dejamos de ser un objeto, para convertirnos en sujeto, según los psicólogos, dicen que cuando somos niños aun somos objetos no pensantes, porque nuestros padres o adultos toman decisiones por nosotros, pero ya cuando somos adolescente o tenemos criterio formado tomamos nuestras propia decisiones.

Que hacer para cambiar esto

Primero pregúntate a ti mismo que estoy haciendo por los demás, estoy tratando de la manera que me gustaría ser tratado, estoy dando lo mejor de mi o me estoy dejando llevar por el ritmo de vida y de tiempo que vivimos    ,. Una vez despejadas estas incógnitas, respondo y me hago una auto-evaluación.

Te recomiendo hacer una lista de propósito de cómo cambiar esta realidad, quizás no se nos haga fácil debido a que ya nos hemos acostumbrado a nuestra rutina y los seres humanos estamos acostumbrados a ser rutinarios, por miedo al cambio, pero si te propones mejorar, te puedo asegurar que todo tu entorno mejorara, no demos cantidad a nuestros seres queridos regalemos calidad.

Otras de las posibles causas de la falta de amor en lo que hacemos es la relativa reciente creación es la manera en que la sociedad se organiza. En relación a otras épocas sociales, este se caracteriza por un tipo de sociedad donde las vidas de los individuos, se ha vuelto solo en un individualismo, nadie piensa en los demás, sino en si mismo . Quizás en épocas remotas, por decir en los tiempos de nuestros abuelos, hasta se podría predecir con una ligera suposición de cuál iba a ser el curso de la vida de los familiares, debido a que se comunicaban más, tampoco voy a decir que era mejor, porque tal vez la comunicación no era por el respeto hacia los mayores, pero si el miedo hacia ellos y contaban con algo que ahora ya no tenemos, que es la comunicación.

Otras posibles causas . Es el consumismo 

Quizás una de las causas que potencian este desamor es que cada vez más creciente encontramos en la publicidad y en el consumismo, creemos de manera errónea que es lo que nos llena de felicidad que es el sentido, de nuestra vida, en que los llamados bienes de consumo dejan de ser objetos para empezar a formar parte de la identidad de las personas, cada vez quieren y desean más cosas, para ser ‘felices’. No hemos convertido el reloj que tenemos, somos la marca de ropa que vestimos, somos la botella de vino que compramos y somos el coche que conducimos. De tal manera, nos personalizamos y nos diferenciamos en base a los productos que consumimos.

La publicidad juega un papel fundamental, también en una de las causas de la falta de amor, ya que nos trata de convencer de que la identidad de la persona está en el propio producto. No nos resulta extraño que incluso una gaseosa nos sea vendido como la bebida milagrosa, bajo el cual podremos llegar a la cima del éxito, laboral y hasta amoroso. Pensémoslo fríamente. Una botella ya sea de plástico, o de vidrio llena de una bebida azucarada y con químicos, va transformar nuestras vidas. De hecho, la inmensa mayoría de productos de consumo tienen asociada una imagen de triunfo social, nos quieren hacer llegar el mensaje de que adquirir este o aquel coche nos hará acceder a determinado escalafón de la sociedad. Y a la vista del funcionamiento social actual, parece que lo consiguen. Que desayunando tal o cual cosa llegaremos a ser deportistas, que, usando perfume de marca, seremos felices, que conduciendo un Renault seremos un ejecutivo con mucho dinero y un traje espectacular y que con unos Nike seremos los más populares en nuestro entorno social.

No está de más mencionar, que toda la imagen de triunfo social tiene que ver, o esta al ritmo de vida, en relación con unos valores que alimentaremos continuamente este desapego por lo realmente importante y nos ha convertido en seres individualistas, capitalistas y que me importista que solo hablamos de lo que poseemos y no de lo que somos como personas. Llegamos al punto donde el tener un mejor coche y un reloj más caro ya es un valor en sí mismo, es decir, ya son criterios por los que juzgamos la valía de una persona hoy en día.

La idea principal y fundamental es que el en este mundo privado, donde prevalece el YO, intimo no son características inherentes a la condición humana, y cuando aparece no lo hace porque sí, lo hacemos ya perdemos categoría, y vivimos del que dirán, ya que nuestra vida se ha convertido en el resultado de cambios concretos y materiales en las conductas cotidianas de la gente en la ciudad moderna, y en el funcionamiento de esta. Así, vemos como a lo largo de los últimos años y siglos el comportamiento cotidiano ha ido individualizándose progresivamente hasta el día de hoy, llegando al punto donde surge la extrañeza o la evitación ante el contacto social y con ella algunos de los trastornos psicológicos más frecuentes hoy día, hasta se ha llegado a transformarse en una identidad social.

Esta forma nos indica una clase de ruptura con lo que en nuestro pasado se conocía como “cumplir tus sueños”. Básicamente los sueños eran proyectos u objetivos, resultado de una negociación con la realidad, el individuo sometido al mundo gracias a una buena comunicación, y especialmente sometido -y preocupado- por los otros. Se realizaban proyectos y propósitos realistas y comunitarios. En estos tiempos “cumplir los sueños” no es más que dejar que una subjetividad desbocada y que no se ha recortado respecto al molde de la realidad se manifieste, se desborde a la espera de que el mundo se ajuste a él, y nos hemos convertido en seres capitalista, que, para cumplir nuestros sueños, lo importante y principal es tener cosas de marca.

Los hijos se han convertido en niños y adolescente caprichosos que quieren tener, todo lo de moda sin importar cuanto cueste, o que sacrificio se necesite para ellos, porque si no tienen tal o cual ropa, no van hacer aceptado en su entorno social.

Desde otra perspectiva, la significación del término tiene, sin duda, una vertiente económica y social amplia que se resume en la idea de la libre iniciativa de los individuos en la sociedad civil. Pero también, y, sobre todo, es un concepto ético y político que se expresa, por ejemplo, cuando se desarrolla el discurso de los derechos y libertades individuales, o cuando se hace del consentimiento individual el principio que presta legitimidad a la obligación política. Con ese relieve político, se ha usado el concepto como lo opuesto del universalismo, el totalitarismo, del holismo, el altruismo, el tradicionalismo o el socialismo.

Esta carencia de amor nos hace perder muchas cosas, entre ellas, esa sensación de felicidad que surge cuando haces algo por el deseo de hace feliz a otra persona, ya que su felicidad es la tuya propia. No es saludable anteponer constantemente los deseos de otra persona cercana ante los propios intereses personales. Sin embargo, sí es positivo hacerlo de vez en cuando ya que esto es el amor verdadero de hacer feliz a la persona ya sea esta madre, padre; hermano o pareja.

Este desinterés o falta de amor alimenta la soberbia y la vanidad. Nos hace tener muy en cuenta nuestras necesidades y deseos, mientras que nos aleja de la empatía con los familiares y amigos. Además, todo ello también nos hace más débiles frente al perdón. Cuando somos humildes y reconocemos abiertamente que nos hemos equivocado, incrementamos la dieta del optimismo frente a la auto compasión.

Ahora queremos hablar así de un tipo de persona nueva: “la persona individual” que está vinculada directamente al hecho de que por primera vez en la historia las personas disfrutan de objetos propios, espacios propios y comportamientos realizados en soledad. Diríamos que este nacimiento de la persona individual provoca un ensimismamiento hacia uno mismo y un extrañamiento hacia lo ajeno, basando nuestra identidad más en lo que nos diferencia de los demás que en lo que nos une.

El desapego es un proceso basado fundamentalmente en la transición una o más personas: una comienza antes que la otra. En la mayor parte de los casos, la personas no se dan cuenta del daño que causan a la persona que comparten su vida, mientras su compañero o compañera desea que esa relación cambie, salir de la rutina Y a pesar de que ambos deben pasar por las mismas etapas y que, a diario tienen que luchar por la convivencia, el amor muere, no está presente conducen muchas veces a la  ruptura,  de la armonía familiar, de pasar tiempo en familia ,la transición comienza y termina en diferentes momentos para cada uno de los miembros de la familia. Muchas veces, para el momento en que las personas se dan cuenta, que la comodidad y el confort no es la felicidad ya que desean continuar su relación amorosa y familiar se dan cuenta que se han convertido en títeres del capitalismo y descubre que están se encuentran atravesando por una grave crisis, su pareja, hijos, amigos ya se han alejado, en muchos aspectos.

Otro factor son los secretos que se mantienen en familia y pareja

Es bien sabido que casi todas las personas esconden secretos, aun en sus relaciones íntimas. Las parejas jamás son absolutamente sinceras acerca de sus antiguos amores, sus sentimientos verdaderos sobre la intimidad, amigos, parientes, finanzas, aspiraciones personales, preocupaciones laborales, salud, amor, o, en general, sobre la propia vida. Y puede suceder que precisamente mantener esos secretos sea lo que hace factible el sostenimiento de esas relaciones de pareja. Si dos personas que viven juntas conocieran todos los pensamientos de cada cual, sucumbirían en el tedio. Pero, así como los secretos contribuyen en el mantenimiento de esas uniones, también contribuyen a su colapso.

La falta de comunicación sigue siendo el principal problema y siempre comienza con un secreto. Una de las dos personas, o sea el “iniciante”, comienza a sentirse incómodo en la relación. El mundo que la pareja ha construido en compañía, como que ya “no casa”. A veces, este sentimiento aparece muy pronto. Incluso antes de la convivencia, ya se tenían secretos y después igual los hijos, no son de todo sincero y no nos comentan nada precisamente por el mundo que vivimos.

Pero claro, la insatisfacción puede presentarse no solo, por la falta de comunicación sino del verdadero amor, como muchas veces nos mantenemos en una relación por comodidad, que por amor todos estos factores van a influenciar para que el amor no sea lo primordial en nuestras vidas.

Empecemos por cambiar

Es honesto decir que muchas veces si se quiere cambiar el “iniciante”, en su intento de comunicar su insatisfacción, trata de corregir las fallas cotidianas de su pareja, en la esperanza íntima de que logrará hacerla más atractiva, más interesante, y, por consiguiente, mejor como pareja. Y a veces esos cambios se intentan sobre la apariencia del compañero: “¿Por qué no te adelgazas?” o “vístete mejor”. O “cámbiate el peinado”. Pero también pueden sugerirse cambios de comportamiento, de manera de vestir, de corte de pelo. O en hábitos como la bebida, o en los amigos, o en las técnicas como pareja, pero donde está el verdadero sentido del amor, con estas sugerencias no estamos cambiando nada, estamos intentando que la otra persona cambie, pero el cambio debe comenzar por uno y cambiar no es adelgazar, mejorar nuestro aspecto físico ya que volveríamos al principio, cambiar es una completa metamorfosis de uno pero desde adentro, si en verdad quiero estar con esta persona o en realidad estoy con ella por comodidad, la sinceridad es el primer acto de amor, porqué nunca va a crecer lo que no ha nacido.

Por eso estos intentos de cambiar a la pareja, eliminando de ella las cosas que no gustan con la esperanza de mejorar la relación, no funcionan en la mayoría de los casos. El problema real, el de que el “ambos “sean realmente sinceros, porque si no está a gusto con su pareja, permanece oculto bajo el camuflaje de “pequeñas quejas” sobre la existencia cotidiana. De la otra persona es porque quizás no amamos, fijémonos en nuestros padres ellos nos aman por encima de todo porque existe un vínculo un lazo que nunca se romperá, por más decepciones que causemos, si somos altos, bajos, flacos ellos nos aman y eso no cambia, quizás nos eduquen mal, pero es por el mismo amor que profesan, y no por ningún interés por debajo de la mesa.

Entonces canalicemos nuestra situación y energías hacia una segunda dirección. Incapaces de cambiar nosotros mismos, empecemos por ser honestos y por dar lo mejor de nosotros y no dejarnos llevar por individualismo y capitalismo que no nos hacen más felices, porque la felicidad no se puede comprar.

Algunos intentan este cambio añadiéndole un nuevo sentido, comprando cosas que suponemos van hacer felices a los demás, si es bonito ser detallista pero siempre siendo sincero y que ese pequeño detalle sea movido por el amor, no por la conveniencia ni por el que dirán.

Pero, si a pesar de los esfuerzos sientes, que no es lo tuyo que n te hace feliz, entonces sigue tu camino, porque si tú no eres feliz, no serás capaz de hacer feliz a nadie más, primero te tienes que amar a ti, y de allí a los demás, porque para dar felicidad tengo que tener dicha felicidad.

Conclusión

Mis queridos lectores como un comentario o conclusión seria que no nos dejemos envolver, por la frivolidad de la era actual. Si es importante navegar por las redes sociales conocer otras culturas, compartir fotos y momentos especiales, pero sin dejar de lado el verdadero significado de vivir empecemos a ser más humanos y solidarios con los demás, inclusive con nuestro propio planeta, cuidémonos, lo estamos matando por falta de amor a él, es lo que vamos a dejar a nuestra descendencia, seamos más sencillos si obtengamos cosas que no es malo, pero sin dejar ni olvidar el verdadero significado de amar , porque podemos hacer felices a nuestros seres queridos con detalles que quizás ni imaginamos, detengámonos a observar la caída del sol , la sonrisa de un niño el nuevo amanecer, luchemos si por nuestros objetivos y metas pero sin dejar de lado los valores y el compañerismo, valoremos a las personas por lo que son, no por lo  que puedan tener, pensemos que podríamos hacer por cambiar este mundo que cada día , está más perdido, nosotros también tenemos responsabilidad social , ya que díganme cuantos de ustedes se detienen a ver porque llora un niño, o más aun responde con un gesto o una sonrisa amable , no vivamos un individualismo y si podemos démonos las manos unos a los otros, a los héroes se lo recuerda por lo que hicieron, no por lo que tuvieron.

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